
El primer día de clase, cuando los niños estuvieron contándome qué habían hecho durante el verano… se acercó a mí una de las niñas, Valea… Me traía una pulsera de bolitas amarillas que me había hecho. Son esos detalles con los que se te ilumina la cara y sonríes, miras a la pequeñaja y te la comerías a besos… Ell@s son capaces de pensar que con sus manos pueden hacer los regalos más originales, artesanales y bonitos… Y lo consiguen!!! Consiguen que el hecho en sí, se convierta en la alegría más profunda y que desde el primer día, los quieras con locura.

Andrea, vino sonriente hace un par de días a mi mesa. Me había hecho la tarde anterior, esta botellita de sal de colores… Es genial saber que los niños, cuando salen del cole y llegan a casa, se acuerdan de ti y deciden hacer algo especial para la “profe”… No se puede tener jamás un mal día con ellos a mi alrededor…
Edited: Septiembre 15th, 2007